
Declina el sol en ímpetu y ocres.
Al fondo se explaya la arboleda,
bañándose en sombras.
El viento solivianta las ramas
y las hojas modulan
una sinfonía melancólica.
La traslúcida fragancia
que de la escena dimana
inunda de silencio mi garganta.
Los sentidos se dejan poseer
por los violetas que clausuran la tarde
-matiz que violenta las tapias del alma-;
en soledad peregrino por la espesura,
en busca de un no sé qué que me atrae
hasta los íntimos postigos de la noche.
©Trini Reina

Dices muchísimo en esas pocas lineas... Bellísimo e intenso poema, amiga
Besitos y buen fin de semana.