(Chorra Man, segundos antes de entrar en acción)
Hay herencias que molan mazo y herencias que dan directamente por el culo. Si tienes la suerte de engordar tu cuenta corriente con un montón de pasta, a costa del patrimonio familiar, la cosa está muy bien. Pero si el único legado que recibes (y vas que chutas) se resume en una especie de poder paranormal, el asunto cambia de arriba abajo.
Por si no lo sabíais (y esto sí que es una auténtica primicia) poseo un extraño don transmitido por mi difunto padre, quien a su vez lo recibió de mi abuelo. Una cualidad paranormal, digna de ser analizada por los investigadores más eminentes.
No negaré que siempre me atrajo el mundo de lo oculto : ovnis, poltergeists, apariciones marianas, poseídos...De hecho, hubo un tiempo en el que me dediqué a grabar psicofonías en los cementerios más acreditados de Euskadi.
Lo que nunca llegué a imaginar es que yo mismo, en cuerpo presente, era un espécimen de laboratorio, algo así como un mutante similar a Lobezno.
Por resumir y para que quede clarito : Soy el Hombre Chorra, ( Chorra Man, que dirían los tipos de la Marvel). Tengo la dudosa virtud de atraer, indefectiblemente, a todos los pelmazos y borrachines del mundo, mundial.
No falla. Da igual si me encuentro en un local de ambiente o en la cola de la oficina de empleo. El pelmazo profesional SIEMPRE me elegirá como conejillo de indias. Los muy cabrones me huelen a distancia. Debe ser que tengo pinta de escuchador paciente, de párroco de pueblo o de mártir dispuesto.
Al principio pensé que estaba gafado, que todo era cuestión de mala suerte. Pero no. Cuando falleció mi progenitor, el notario me extendió una larga carta de despedida escrita de su puño y letra, en la que explicaba, con pelos y señales, mi nueva condición de Super Héroe :
"...hijo mío, me hubiera gustado recompensarte con una sustanciosa cuenta corriente pero ni siquiera los seres privilegiados somos ajenos a la crisis económica. Te alegrará saber, sin embargo, que pertenecemos a una raza especial, cuyas peculiaridades genéticas nos convierten en personajes legendarios a los que la sociedad jamás estará lo suficientemente agradecida...".
Qué queréis que os diga. En el fondo, esta extraordinaria facultad me reporta más problemas que ventajas. Ni qué decir tiene que los colegas en general (y las titis en particular, dita sea) se resisten a quedar conmigo en lugares públicos, por si el chapas habitual nos estropea la tarde.
Desde que descubrí mi potencial vivo sumido en la desolación y en el olvido. Mi atormentada vida interior no tiene nada que envidiar a la de Peter Parker. Si lo queréis comprobar no es difícil encontrarme cualquier noche, encaramado a cualquier tejado de la ciudad, maldiciendo mi mala fortuna y vigilando estrechamente a mis enemigos...
...No sea que decidan dar el coñazo a algún inocente viandante, en cuyo caso intervendré sin contemplaciones, decidido a asumir el rollo patatero que tengan a bien sacudirme...
(Post dedicado al anónimo hijoputa, creo que dijo llamarse "Pototo", que el domingo pasado estuvo dándome la brasa durante una hora de reloj, en un céntrico Café de Pamplona mientras intentaba disfrutar, infructuosamente, del anhelado día del Señor...)

Iñaki... no estás gafado, lo que pasa es que el mundo está llenos de pelmas. Eso sí, tienen un olfato que más nos vale ir con cuidado... Se pegan como lapas y te amargan el día en menos que canta un gallo.
Besitos solidarios, ji ji