
Quién dice que en el granito no pueden
nacer flores
O que en el cemento no reverdece la
esperanza
Ayer el muro se tiñó de salados colores
Y fue acariciado tiernamente
Con amor materno, filial, de compañeros
Aquellos tantos nombres recobraron sus
rostros
Y mi hermano me miró con sus ojos de
niño
Le pedí perdón por haberlo acusado
Y él se disculpó por el jalón de pelo
Entre sus manos tomó la flor que robé
para él
Advirtiéndome antes de la colectividad
de mi regalo
Y le dije hasta luego sabiendo que nunca
le faltará una flor
Con la seguridad que nunca más estará
solo...
La meuerte nos da golpesd duros. Más cuandfo se trata de un hermanos, donde vemos el rostro severo de otros que hyan caído, y que son costado doloroso nuestro. Dicen del dolor estos versos. UN abrazo, hermano. Argivo-----------------
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